sábado, 20 de septiembre de 2014

19 de septiembre de 2014 - Pérdida de Estereopsis

Vista desde tu derecha
y frente a los árboles en degradé iluminados
Luces dentro apagadas
y te escucho un autorretrato.

Perdí tu forma, perdí la profundidad
perdi el espacio, perdí la distancia.
Desapareció la cercanía, se esfumó la lejanía.
Hay color donde hubo forma

Donde hubo nariz ahora veo gris
Las 'p' de tus pómulos
ahora son azul y anaranjado ocre
La curva de tus labios
es púrpura, es negro.

Pero antes de perderme en las olas cromáticas
me ataca el rayo, el brillo intenso de dos ojos.
Sin forma, sin profundidad. Solo ímpetu, relámpago.
Vuelvo de un susto a los luceros que me iluminan y cepillan.

Y sé que tendré pesadillas, nunca pedí ver(te)
Terrible y tranquila tenía que ser
Pero veo a través de ti: sin ojos ni cabeza
solo luz, color. Y luz. Y color.
Y el blanco me cae encima.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Te descuelgo.

Te descuelgo.
De mis dedos y mis tobillos te descuelgo.
Porque al mismo drama yo ya no vuelvo
De una prédica y un rencor
me descuelgo.

Te libero.
De las lágrimas y los celos te libero.
De la traducción y la indiferencia. Y no espero
final feliz para más, y yo
te libero.

Vete.
No a mis ojos o mi boca, solo vete.
No creas que estaremos en el otro copete.
Es más, no esperes por mi y solo
vete.

Pues te descuelgo
De la duda, del peso, de un ciclo pasado.
Te descuelgo de mi (para) que puedas asirte nuevamente.
Te descuelgo, ya no vuelvo, no volví
Nos libero, de un vuelco y sonreí
Mis manos en mis rodillas, tus manos en los cabos,
juntos los cabos, que humedecen tus mejillas.
y nueva prédica, nueva métrica
nuevo día de aritmética.
Pues uno y uno seremos dos
y no tres, que te descuelgo, adiós.


viernes, 21 de septiembre de 2012

Y poco a poco el estudio se mete con mi vida personal
y poco a poco ya mis emociones y un diagrama de cuerpo libre
o mis decisiones y un análisis económico
se empiezan a fundir en una misma maraña neuronal.

Quisiera recordar cómo pensaba antes
o dejar de hablar de costo hundido o de costo de oportunidad
cuando quiero hablar de mi vida.
Tal vez quisiera aprender a dejar ir.

All in porque así es la hueá.
Sostengo sobre mi espalda como si me creyera Atlas
a ver si logro botar o dejar caer
ahora que aprendí a buscar lo que quiero
busco y encuentro
sin terminar de decir qué quiero.

Lo que encontré e hice ya es costo hundido
y mi inercia no me promete pausas
el costo de oportunidad solo se explicita
en las decisiones enjuiciadas.
La barrera de salida siempre fue alta
y cada decisión la levanta
a ver si estoy buscando lograr más
o quebrar más.

All in.

jueves, 24 de mayo de 2012

Pac-Man

Como una marraqueta con mantequilla
Como por satisfacer el hambre
Como por hacer algo,
como si masticar pan digiriera sentimientos.

Como porque tengo que comer
como me lo pide un estómago que palpita
como me ruge un corazón con hambre
Cómo como como bestia,
Cómo como solo,
Cómo como sólo
como nada más que un animal irracional que sólo supiera comer.


(Irracional) como sacarme un nombre de mi mente
Cómo ordenar prioridades
¿Cómo no enamorarme de canciones sucintas?
Como porque tengo hambre (       )

Como una pandemia en el noticiario
Como una canción vieja
Como una promesa de futuro
Como la ilusión que trato de tragar
A punta de pan y lácteos.

---
Como una marraqueta con mantequilla
Como para evitar fatiga
Como para ver si me quita el vacío
(me) como un nombre por casualidad

Tengo hambre.
(¿?)

domingo, 11 de marzo de 2012

SShhhhhhh

Te leo y callo. Hice y callo. Siento y callo.

Quiero hacerme un espacio para decir que si hay algo que aprendí este último año fue precisamente, a callar. Y he callado tanto que quiero hablar al respecto.

Este texto probablemente se verá como un ensayo escrito por un treceañero recién descubriendo la vida (cosa que tampoco es tan alejada de la realidad, a mis veintiuno me he encargado de preservar en algunos sentidos mi inmadurez intacta), pero hay pequeñeces que todavía me causan impresión. Mis ojos se cansan pero no se acostumbran nunca.

Creo que comenzó hace un año, después de que me vi entre dos personas con perspectivas distintas y quizás un sabor de vergüenza propia. Este pequeño conflictillo me impidió contar toda mi vida (cosa que hasta entonces era para mí algo natural). Recuerdo pequeños momentos en los que sentí que no quería hablar respecto al tema y empecé a callar. Me sentí dueño de ese recuerdo y poco a poco, empecé a valorar las personas que poseían mis experiencias en sus oidos. Comencé a sentir eventos como propios y los recuerdos tomaron un valor en sí, ya no necesitaba contarlos en voz alta para que sucedieran de nuevo. Además, tengo amigos lo suficientemente buenos y poco asertivos como para que me recuerden las estupideces que hago cuando saco el pecho más de lo necesario, siempre valoro eso.

Lo importante es que lo que al principio parecía ser silencio por vergüenza hoy en día es silencio por humildad. Es silencio por compasión. Es silencio por amistad.

Esto puede sonar a una huevada de autoayuda y hasta paradójica si pensamos que hablo de lo lindo que es callar, pero para mí representa un insight muy importante. No quiero ser tomado como ejemplo, la experiencia de callar es distinta para cada persona.

Callemos por humildad, por cariño, por diplomacia, por amistad.
Pero callémonos de vez en cuando.

sábado, 8 de octubre de 2011

jeg elsker kvinner

No quiero hacer poesía rimando palabras, no quiero prosar adornadamente hoy.
Quiero decir lisa y llanamente que me encanta.
Esa sonrisa que viene de la boca, del cuello y hasta la raíz de los senos sólo para distraerme un momento. Si hasta a veces pienso que las manos sonríen al levantar el cigarro.
Quiero decir que no hay ritmo que no se acople a esa cintura desequilibrada, un vestíbulo entre cuerpos que en su minimalismo encuentra su forma de brillar, un abdomen de porcelana en el que lo único que puedo pensar es sobre cuán suave pueden ser mis manos o mis labios sobre él.
Quiero decir que cada lunar es un párrafo en la historia del cuerpo, y que cuando se les ocurren estar entre los senos, son como esa página maldita que siempre aparece cuando quiero ojear. Cada cicatriz, cada historia: y con historia me refiero a una excusa para escuchar tu voz. Perdón, dije "TU voz"? Esto ya empieza a sonar personal. Pero de verdad me gusta estar escuchando tus ojos, mirando tus labios articular palabras.
Quiero decir que las patas de gallo, las marcas de una sonrisa sempiterna, los párpados sostenidos por las pestañas, y hasta los párpados tersos e independientes son parte del buffet visual al que me veo enfrentado cada vez que debo presentar una mirada cómplice, una retroalimentación.
Quiero hablar de la fragilidad, de la humillación de la carne cada vez que te tomo de un brazo débil, a veces huesudo. Al sentir un tórax que sólo da espacio para costillas, y que pide perdón por la falta de protección con un par de senos, orgullosos. Grandes o pequeños, no lo sé. Pero que siempre buscan un momento de gloria para imponerse.
Quiero hablar de las piernas a veces, de las corvas tímidas, de las rodillas enclenques, de unos muslos carnosos, de tobillos frágiles, de pies suaves, de nalgas rebeldes guardadas en unos pantalones déspotas.
Tengo tantas cosas que hablar más allá de las tetas grandes, del culo firme, de la cara tierna...
Pero la verdad, lo único que quiero (y de verdad deseo)es poder, sin morir en el intento, decir a quemarropa: mijita rica.

domingo, 28 de agosto de 2011

*cha cha cacha*

*cha cha cacha*, *cha cha cacha* hace el tren en su constante movimiento
siento el remezón bajo mis muslos, hacia mi espalda, mi cabeza.
Mi mirada no lo siente: está entrenada para mantener la vista fija.
Pasan los árboles, pasan los postes, pasa un tren apurado hacia el otro lado.
Los cables descienden lentamente, suben y golpean un poste. Y descienden de nuevo.
A veces, si dejo de prestar atención, veo mi propio reflejo contra el vidrio, convirtiéndome en parte del paisaje: Estoy ahí sentado, esperando el tren.
La banca fría bajo mis muslos, endereza mi espalda, mi cabeza.
Mi mirada no lo siente: está entrenada para mantener la vista fija.
Pasa un tren, ralentiza, se detiene. Entra gente, sale gente, se va el tren. Y otro, y otro.
*cha cha cacha*, *cha cha cacha*, dejo de mirar mi imagen en la ventana.
El tren me mueve, apenas siento el empujón del respaldo, pero sé que avanzo más rápido de lo que podría con mis propios pies. Porque así somos quienes vinimos a viajar.
Caminamos paso a paso, espalda derecha, a veces encorvada-
Mi mirada no lo siente: está entrenada para mantener la vista fija.
Pasan los árboles, pasan los postes, pasa un tren apurado hacia el otro lado.
Los cables bajan lentamente, suben y golpean un poste. Y descienden de nuevo.
Ya no sé cuánto tiempo llevo en este tren, moviéndome.
Tampoco sé cuánto tiempo llevo, al mismo tiempo, esperando en el andén
*cha cha cacha*, cha cha cacha*

miércoles, 19 de enero de 2011

Nacer

Creo qeu todos nos preguntamos por qué no recordamos cuando nacimos, o cunado la vida comenzó.
A veces, uno se sienta con un pie sobre el otro, tapando la vena-no-sé-cómo-se-llama y duerme la extremidad... uno no la siente, ni tampoco responde... pero luego de un rato, el calor llega con un ligero hormigueo, retoma el color y uno empieza a sentir un dolor, es la vida inyectándose de vuelta al pie. O cuando uno se levanta de golpe y la lipotimia llega a un punto en que es imposible escuchar, ni ver... sólo se puede sentir la sombra de lo que se tiene al frente, para ver poco a poco cómo el mundo se arma frente a los ojos, con esa sensación de pesadez, que hace sentir cómo la cabeza se hace real, junto al mundo... Y no fue un momento de ver negro, sino de realmente no ver nada, ceguera y sordera casi absoluta. Si uno alcanza a verse al espejo mientras esto ocurre, puede ver su cara, pero no reconocerla como una cara... simpemente un borrón de colores que poco a poco logran formar una figura, de la cual sólo logro reconocer mis propios ojos, y veo cómo un rostro lívido se colorea de rosado con sangre perezosa que no logró subir en una primera instancia.
Me pregunto cómo debe haberse sentido comenzar la vida, o comenzar a ver las primeras imágenes, imagino ese dolor que se siente cuando la sangre reclama sus terrenos. Ese dolor vivo, no debe distar mucho la experiencia... ojalá pudiera recordar haber nacido.